DECIR DEL AGUA /
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Undécima entrega / Julio de 2005 / página 4
MAR DE LOS ELOGIOS
En presencia de Francisco Morán
Esta nueva sección, MAR DE LOS ELOGIOS, será un espacio de reconocimiento y alabanzas para quienes, a nuestro entender, se hayan destacado en la promoción de la poesía actual en español, ya sea con su propia obra o con esfuerzos y logros como editores o estudiosos, y hayan abierto vías para la difusión y supervivencia de este género literario.  A este mar de oleajes amplios también traeremos, ocasionalmente, a otros autores que hayan luchado por conectar y estimular los distintos modos y lenguajes de la poesía con publicaciones, intercambios, antologías, compilaciones, o cualquier actividad encaminada a propugnar la expresión poética en su independencia, su diversidad y su misterio.
Francisco Morán durante una visita a "Splendid China", en Disneyland, Estados Unidos.
La revista digital de poesía DECIR DEL AGUA cumple ahora un viejo deseo, el de reconocer y saludar con entusiasmo la labor de Francisco Morán (La Habana, 1952), quien desde hace años ha venido desplegando sus energías en varios terrenos de la cultura y en particular el de la poesía.  Esa labor, hoy en día, ya ha cobrado dimensiones indudables.  Desde la publicación de sus primeros poemarios en 1997, Ecce Homo  y Habanero tú, y más tarde con la fundación en 1998 y el constante esplendor de su revista digital, La Habana Elegante (www.habanaelegante.com), las energías y la personalidad de Morán no han dejado de manifestarse y fructificar.  En 2000 publicó en Madrid, por la Editorial Verbum, y con selección y prólogo suyos, una antología de poesía que definitivamente lo colocó en el panorama de la insólita diversidad cubana: La isla en su tinta.  Con criterios renovadores y decantada osadía, Morán expuso en esa obra su visión personal y estimulante de las corrientes temáticas y las imantaciones que primaron en la poesía cubana del siglo XX.  Despertó revuelos, como ocurre con todo gesto realmente creativo.  Pero no descansó ni se olvidó de sus propios versos: en 2001 publicó un nuevo poemario, El cuerpo del delito, en que reafirmó su voz y sus propósitos expresivos.  Por todo eso, y por los poemas inéditos que nos ha entregado y publicamos a continuación, lo saludamos aquí con gran fervor y regocijo.

Bajo el cielo de Corinto

las uvas cuelgan ausentes de sí mismas,

suspendidas sobre el gusto,

alzadas en vilo por la mano que las condena,

no a la mordida,

sino a la convicción profunda de la boca.

Míralos danzar desnudos.

Parecen inmortales,

con los ojos fijos en la carne,

empapados de vino.

Bajo la túnica transparente de la piel

se mueven animales que nadie ha nombrado nunca.

Hay que trabajar la piel

hasta conseguir el ardor deseado.

Ellos lo saben, y por eso, bajo el sol de Corinto

bailan desnudos.

No temen a las epidemias, ni a las hambrunas,

o a las guerras.

Sus cuerpos se balancean

como racimos henchidos de jugosa

                                   podredumbre.

No les importa.

Descubrieron que la lepra

no es más terrible que el tiempo.

Mientras echan ratas por la boca,

se besan unos a otros,

y se contagian amorosa,

apasionadamente.

GYMNOPÉDIES
para Pedro