estoy
con los perros, vienen a conocerme,
caminan sobre el filo del umbral. el arrugado
[mar, las rompientes
traen un asombro, para la mayoría de nosotros
[sólo tiniebla,
pero del árbol bajo el pájaro extraño y hago
[mi rito en la noche:
cruces de fuego en un cuerpo. a la luz
[del camino esta luz lluviosa huele
a mamey enn la trastienda de los
signos.
[que entren, y bien!, pintaré
la grava del jardín con mis recuerdos,
[ha llegado esa hora. con manos acariciantes
vagaré en la noche
mirando la estrella
[polar. borracho y dividido
exclamaré Oh Silvero hacedme hijos
eternos.
la música quién lo diría, acompaña; y la semilla
[en la tierra. soy naturaleza según
un buen cálculo del reloj. pintaré el dinero
[que me falta esta Navidad, el asco
de mi hermano al recorrer los ruidosos
tejos
[que piensan sólo en lapatria con su
lombriz y su lámpara, qué hará
mi mujer
[asomada a los abismos de la niebla
con sus creencias en este ventoso
escalón.
[sabrá que soy un hombre del golfo
y aparento cautela, monte carmelo,
más allá
[del circuito de mi ignorancia.
apuesto a los perros, a la casa que
[derrumba la belleza: fervor del arte.
para F.K.
Un muchacho intoxicado
bajo vigilancia médica,
astuta
es su nariz.
Los amigos no saben lo que desarrolla
[en su habitación,
la venta de un abrigo no lo sabe,
[escolta al invierno
y no lo sabe; ha llegado a estas alturas,
a estos
colegios de sabiduría entre barrancos,
a la estrategia del perro de
orejas gachas
para poder estriar todos los poderes,
todos los conjuros
del camino.
Al cruzar la acera hay hormigas
que matan la tienda del
chino
y las mandarinas: esos promontorios,
[esos taludes
en la inmensidad salvaje de la luz
iluminan el dinero;
ríen por la nariz del juicio.
De sus cartas y alojamientos nadie se
acuerda.
El viento en estas latitudes no pregunta ni responde,
sólo
carece de prestigio.
Un muchacho intoxicado ha subido
a su pecho a su
nariz.
Quién más, astutamente, podría hacer la poesía
de este tiempo.
Rolando Jorge (La Habana, 1955). Poeta y ensayista. En 1985 obtuvo menciones en el género de poesía en los concursos David y Julián del Casal, celebrados en Cuba. Desde 1999 reside en Miami, donde en 2002 recibió mención de honor en el concurso de poesía Eugenio Florit. Ha publicado los poemarios Admoniciones (1990), El linchamiento de los caballos expósitos (1998) y La ciencia de los adioses (2003). Los poemas que publicamos pertenecen a su último libro, Sombras viajeras (2005).