La poesía que se hace, se ha
hecho y se hará en el continente americano viene y vendrá de todos
los países, de todos los bandos, de todas las ilusiones y los sueños
que pugnan por alimentar el alma de nuestros individuos, sin distinción
de circunstancias efímeras. Es y será una poesía de todos
los colores y tonalidades, y hablará todas nuestras lenguas.
No puede haber en América una poesía en español que no se comunique con sus alter egos continentales, y en especial con los autores que se
expresan en el portugués de Brasil. Si alguien pretendiera
hablar de poesía en el continente americano ignorando a Brasil y su
dinámica cultural, cometería un error tan monstruoso, que su propia
estrechez mental lo silenciaría. Y ese silencio embarazoso sería
roto enseguida por los poetas y artistas de ambas zonas lingüísticas,
que seguirían dialogando y conociéndose entre sí, jugando y amando
en dos idiomas intercambiables, riendo o llorando ante las mismas
alegrías y las mismas tristezas.
Anasor Ed Searom: A Harpa Esquisita de Anasor (uma homenagem a Pedro Kilkerry) , 2005.
Óleo
sobre tela y oro, 40 x 30 cm.
Esas son las
razones principales por las que la revista de poesía DECIR DEL AGUA se
enorgullece ahora al presentar esta muestra de cinco poetas contemporáneos
de Brasil y al publicar también las obras de cuatro artistas visuales
de ese país. Nuestra revista se propone ir reflejando
con el tiempo, en la medida de sus modestas posibilidades, la actividad
poética de los países de Hispanoamérica, poseedores de (quién lo dudaría) legados
y tradiciones monumentales en lo que respecta a la poesía, pero
no podíamos comenzar a adentrarnos en esos terrenos con firmeza y
sosiego si no teníamos antes la posibilidad de rendir este homenaje
a Brasil, a nuestro "hermano mayor" (como lo llama Jesús J. Barquet,
nuestro editor invitado). Era necesario tener este gesto
para dejar en claro nuestra actitud. Un gesto humilde, simbólico
si se quiere, nada pretencioso, pero firme, decidido y realizado con
alegría y amor. Esta edición no busca tener carácter antológico
ni definitorio; es tan sólo un espacio abierto en el que los amigos
brasileros se han acomodado con vigor, para mostrarnos generosamente el
esplendor y la vitalidad de sus obras.
En nombre
de los lectores, y de quienes me ayudan constantemente en la labor
de concebir, editar y diseñar esta revista, quiero dejar constancia
aquí de mi admiración por todos los creadores que han cedido sus respectivas
obras para incluirlas en esta entrega de DECIR DEL AGUA y que con
tanto entusiasmo acogieron desde el principio la propuesta de publicar
este número. A todos ellos les doy aquí la más fervorosa bienvenida
a estas aguas virtuales, intangibles, pero rumorosas y fuertes, como
el mismo mar que recorre las costas de Brasil. Es una lista
breve, pero resplandeciente, de nombres que ya son parte del alma
de estas páginas y que, esperamos, sigan siendo amigos y auspiciadores
de estas navegaciones aguerridas en el futuro: Anasor ed Searom, Maninha
Cavalcante, Maria Esther Maciel, Hélio Rôla, Daniel Vicolli, Floriano
Martins, Claudio Daniel, Nicolas Behr y Carlos Alberto da Conceiçâo
Teixeira. Pues este intercambio debe proseguir, y confiamos
en que esta entrega de mi revista sirva como invitación o sugerencia
para que esas aproximaciones no se interrumpan.
Finalmente, nada
de lo que he dicho aquí podría decirse en absoluto si esta duodécima
entrega de la revista no hubiera contado con el decisivo
aporte y el trabajo, el apoyo y los conocimientos de Jesús
J. Barquet, el editor invitado, quien accedió a encargarse
del proyecto cuando se lo encomendé a principios de año y quien ha
estado preparando esta selección de poemas durante todos estos
meses y se ha ocupado de traducirlos él mismo o de obtener la
colabaración eficaz de otros traductores: Lina Zerón, Adám Méndez y
Benjamín Valdivia. Sin Barquet, sin esos traductores,
tampoco habría sido posible presentar el fastuoso despliegue de poesía
y de arte que aquí presentamos.
A todos ellos vaya, sin limitaciones,
con todos los colores de la poesía y de la pintura y las imágenes
en el papel y las palabras, mi más profunda gratitud.