DECIR DEL AGUA /
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Duodécima entrega / octubre de 2005 / página 3
NOTA INICIAL /
Poesía de todos los colores
La poesía que se hace, se ha hecho y se hará en el continente americano viene y vendrá de todos los países, de todos los bandos, de todas las ilusiones y los sueños que pugnan por alimentar el alma de nuestros individuos, sin distinción de circunstancias efímeras.  Es y será una poesía de todos los colores y tonalidades, y hablará todas nuestras lenguas.  No puede haber en América una poesía en español que no se comunique con sus alter egos continentales, y en especial con los autores que se expresan en el portugués de Brasil.  Si alguien pretendiera hablar de poesía en el continente americano ignorando a Brasil y su dinámica cultural, cometería un error tan monstruoso, que su propia estrechez mental lo silenciaría.  Y ese silencio embarazoso sería roto enseguida por los poetas y artistas de ambas zonas lingüísticas, que seguirían dialogando y conociéndose entre sí, jugando y amando en dos idiomas intercambiables, riendo o llorando ante las mismas alegrías y las mismas tristezas.
 
Reinaldo García Ramos
Editor

la bandera es verde

la banana es amarilla

NICOLAS BEHR
Anasor Ed Searom: A Harpa Esquisita de Anasor (uma homenagem a Pedro Kilkerry) , 2005.
  Óleo sobre tela y oro, 40 x 30 cm.
Esas son las razones principales por las que la revista de poesía DECIR DEL AGUA se enorgullece ahora al presentar esta muestra de cinco poetas contemporáneos de Brasil y al publicar también las obras de cuatro artistas visuales de ese país.   Nuestra revista se propone ir reflejando con el tiempo, en la medida de sus modestas posibilidades, la actividad poética de los países de Hispanoamérica, poseedores de (quién lo dudaría) legados y tradiciones monumentales en lo que respecta a la poesía, pero no podíamos comenzar a adentrarnos en esos terrenos con firmeza y sosiego si no teníamos antes la posibilidad de rendir este homenaje a Brasil, a nuestro "hermano mayor" (como lo llama Jesús J. Barquet, nuestro editor invitado).  Era necesario tener este gesto para dejar en claro nuestra actitud.  Un gesto humilde, simbólico si se quiere, nada pretencioso, pero firme, decidido y realizado con alegría y amor.  Esta edición no busca tener carácter antológico ni definitorio; es tan sólo un espacio abierto en el que los amigos brasileros se han acomodado con vigor, para mostrarnos generosamente el esplendor y la vitalidad de sus obras.
En nombre de los lectores, y de quienes me ayudan constantemente en la labor de concebir, editar y diseñar esta revista, quiero dejar constancia aquí de mi admiración por todos los creadores que han cedido sus respectivas obras para incluirlas en esta entrega de DECIR DEL AGUA y que con tanto entusiasmo acogieron desde el principio la propuesta de publicar este número.  A todos ellos les doy aquí la más fervorosa bienvenida a estas aguas virtuales, intangibles, pero rumorosas y fuertes, como el mismo mar que recorre las costas de Brasil.  Es una lista breve, pero resplandeciente, de nombres que ya son parte del alma de estas páginas y que, esperamos, sigan siendo amigos y auspiciadores de estas navegaciones aguerridas en el futuro: Anasor ed Searom, Maninha Cavalcante, Maria Esther Maciel, Hélio Rôla, Daniel Vicolli, Floriano Martins, Claudio Daniel, Nicolas Behr y Carlos Alberto da Conceiçâo Teixeira.  Pues este intercambio debe proseguir, y confiamos en que esta entrega de mi revista sirva como invitación o sugerencia para que esas aproximaciones no se interrumpan.
 
Finalmente, nada de lo que he dicho aquí podría decirse en absoluto si esta duodécima entrega de la revista no hubiera contado con el decisivo aporte y el trabajo, el apoyo y los conocimientos de Jesús J. Barquet, el editor invitado, quien accedió a encargarse del proyecto cuando se lo encomendé a principios de año y quien ha estado preparando esta selección de poemas durante todos estos meses y se ha ocupado de traducirlos él mismo o de obtener la colabaración eficaz de otros traductores: Lina Zerón, Adám Méndez y  Benjamín Valdivia.  Sin Barquet, sin esos traductores, tampoco habría sido posible presentar el fastuoso despliegue de poesía y de arte que aquí presentamos.
 
A todos ellos vaya, sin limitaciones, con todos los colores de la poesía y de la pintura y las imágenes en el papel y las palabras, mi más profunda gratitud.