PARA UN HERMANO MAYOR: BRASIL
Los que no únicamente disfrutamos, sino que además estudiamos
la literatura de Nuestra América, lamentamos muchas veces la relativa
escasez de estudios críticos que relacionen los dos segmentos mayoritarios
de su producción literaria, a saber, lo escrito en español por autores
provenientes de los diversos países americanos de habla hispana y
lo escrito en portugués por autores brasileros.
curiosamente
estas convergencias se han debido principalmente al mayor conocimiento
que los brasileros tienen de los americanos de habla hispana que el
que estos tienen de sus colegas brasileros. Esto se debe a que existen
no sólo más traducciones de autores hispanoamericanos al portugués
brasilero, sino también una mayor disposición de numerosos autores
y estudiantes de letras brasileros a leer a los hispanos en sus textos
originales. Si raro es hallar a un americano de habla hispana
leyendo a un brasilero en traducción —sabiendo ya que escasean dichas
traducciones—, más raro aún resulta que lo lea en su lengua original.
brasileros que viceversa: quizá Joaquim M. Machado de Assis, João Cabral de Melo Neto, Jorge Amado, João Guimarães Rosa, Haroldo de Campos y, más recientemente, Paulo Coelho sean, si no los únicos, los más conocidos entre sus colegas hispanos.
Y
el futuro sigue orientándose dentro de este desequilibrio: mientras
la lengua portuguesa sigue siendo rara avis en la América de habla
hispana, proliferan hoy en día en Brasil no sólo las academias de
idiomas que enseñan español, sino también las universidades que ofrecen
carreras en Letras Hispánicas. Y respaldando este creciente interés,
se ha decretado, además, recientemente como obligatoria la enseñanza
del español en el sistema escolar brasilero.
Por tanto, la mencionada
“escasa crítica” no ha hecho más que reflejar una larga práctica de
relativo desconocimiento mutuo entre ambas literaturas, aunque —como
ya he explicado— dicho desconocimiento suele ser mucho más verificable
y profundo entre los americanos de habla hispana que entre los brasileros,
quienes llevan varias décadas interesados en la obra de sus colegas
hispanos. Y urge, como dijo Martí hace más de un siglo al referirse
a la necesaria unidad política y espiritual de Nuestra América frente
a las amenazas y peligros externos e internos, que ambas literaturas
se conozcan porque tienen mucho que compartir y decirse una a otra.
Decir
del Agua y yo como editor invitado y traductor al español —junto a
Adám Méndez, Lina Zerón y Benjamín Valdivia— de este número
dedicado a Brasil, queremos responder modestamente a esta urgencia
entregándoles a los internautas hispanos una muestra de cinco poetas
hoy activos en diferentes regiones del país (Floriano Martins en Fortaleza,
Claudio Daniel y el paraense Carlos Alberto da Conceição Teixeira
en São Paulo, Maria Esther Maciel en Belo Horizonte, y Nicolas Behr
en Brasilia), y, acompañando los poemas, pero sin supeditarse a ellos,
una exposición colectiva de cuatro artistas brasileros en su plenitud
creativa (Hélio Rôla, Maninha Cavalcante, Anasor ed Searom y Daniel
Vicolli).
Jesús J. Barquet (La Habana, 1953) llegó a los Estados Unidos en 1980
via Mariel y desde 1991 es profesor en la Universidad Estatal de Nuevo
México, en Las Cruces. Además de poeta (Sagradas herejías [1985],Naufragios/Shipwrecks [1998/2001] y Sin fecha de extinción [2004],
entre otros poemarios) y crítico (Consagración de La Habana [1992],Escrituras poéticas de una nación [1999] y Teatro y Revolución Cubana [2002]),
es coeditor de Más allá de la Isla (1995), Poesía cubana del siglo
XX (2002) y Haz de incitaciones (2003). Sus traducciones de poesía
se hallan mayormente en The Island Odyssey, 2001 (2002), Cross Pollination (2004)
y José Ángel Valente: A Selection of His Poetry (2005).