EL PÁJARO MECÁNICO
Se me escapa tu figura,
como labio asustado por el toque,
un cordón de sueños cuya apariencia no se deja imprimir.
De un momento
a otro la memoria improvisa su ruina,
y tu figura se me escapa.
No
sé adónde me conduce y dudo que llegue a saberlo.
Te busco por toda
mi piel, me toco en lugares vacilantes
y un lapso de dolor me dice
que ya no estás.
Extraña manera de percibir la ausencia del amor.
Por más borroso que sea el tiempo, algo me dice
que estabas aquí ahora.
Sin
embargo tu figura se me escapa.
Hace poco toqué tus vellos en
un rebosante regocijo
y reímos de tu desnudez vagando por los límites
de
nuestra mirada.
Sabíamos que el amor fue excluido,
por todas partes,
extensos pasillos de naufragios y desamparos,
ya no se puede hablar
de amor.
E incompatibles con el propio tiempo reíamos dentro
de una
desnudez que era el propio descubrimiento
del salto, del abismo, de
lo inesperado.
Sin embargo ahora tu figura se me escapa.
Sin que más
nada en mi vida se interrumpa.
NOTICIERO NACIONAL
Cuando un penitente embiste
contra sí mismo
es para librarse no precisamente de una tentación externa,
sino del
infierno que hay en sí mismo.
El hombre es el fruto de lo que crea
en su mente.
En la realidad, el mundo es bien simple.
La exploración
del deseo es lo que da ocasión
a esos monstruos tan hábiles.
Y nuestra
idea de catástrofe adora el eje dislocado,
de un día para otro, en
un telenoticiero cualquiera.
Víctimas aquí o allá, pero siempre víctimas.
Las
víctimas no son reales. Sólo el telenoticiero es real.