DECIR DEL AGUA /
(continuación)

Floriano Martins (Fortaleza, 1957) reside en su ciudad natal.  Autor de Alma en llamas (1988), El comienzo de la búsqueda (2001) y Un nuevo continente (2004).  Dirige la revista Agulha (www.revista.agulha.nom.br).

Duodécima entrega / octubre de 2005 / página 13
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OTROS ÁMBITOS /
Cinco poetas contemporáneos de Brasil
Daniel Vicolli: Sem Título, 2004.  Collage, 24 x 18.50 cm. 
Poemas de Floriano Martins

ESTACIONES DEL AZAR

Deletreo los días en que me mira cada cosa

cuando siento que la veo.  Es todo.

Y no hay excusa para lo que hago.

Rosa Alice Branco

Encender el fuego por la sombra de la llama.

Atizar la luz en la mirada del tiempo olvidado.

Así un cuerpo dice como desea

ser escrito por el otro que lo visita.

Enseñar al cuerpo cómo salir de sí.

Trazar equidistancias entre las caídas.

Los pormenores del fuego [ella afianza]

son el mejor regazo al interior de la mirada.

Y lo fija con tanto esmero que los pliegues

del cuerpo se desnudan ante el ruido de los pasos

[de ella] que son vestigios de la sumisión

de las ropas [de él]. ¿Por dónde el enigma

apura sus armonías? ¿Por dónde aprende

un cuerpo a deletrear al otro? [ella no lo dice]

Vaciar la noche de vicios que la definan.

Dejarla sin oportunidad de reconocerse.

Quedarse esbozando un tratado de tinieblas

requiere una ceguera exacta en cada afecto.

¿Quién plagiaría el suicidio o la ruina?

¿Los dones son mecánicos, una fábula gastada?

En el tumulto de los cuerpos descubriéndose

uno deletrea el día, el otro deslinda la noche.

¿Qué riesgo dibuja la lengua al pasar

de una boca a la otra? Un cuerpo [ella lo tienta],

al caer en el otro, es en sí que repercute.

El amor palpa entre nódulos [él medita].

Una atracción sublime por las disonancias

parece eludir la caída de los cuerpos amorosos.

Lo que tienes en el vientre [dice él] es el abismo

del que me sirvo para alcanzarme un día.

Sólo el azar resguarda tales planos [ella].

Los cuerpos sondean el pender por el extremo.

Atizar la luz en la mirada del tiempo olvidado.

Encender el fuego por la sombra de la llama.

Traducción de Adám Méndez
Lea el texto portugués en:
MARTINS
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