CEREUS DE PASAJE
Estaba a los pies de la Santa
me vestía de desnudo
para cortarme en la lámina
y recomponer el mito.
Yo
era sal
era vertical
era horizontal
era contemporáneo
era primero.
Era
el agua y de ella
bebía
y con ella me bendecía
mientras era sed
mientras era error
pero no me ahogaba.
Lirio de andas que se derrama
por tierras de fértiles ganados
por sufrimientos humanos de cargas
de piernas y brazos.
De penacho
de indios que son nuestros,
que son coronas que protegen en el pasaje
de
tu pasaje
las imágenes esculpidas a través del através,
del atravesar
del sudario que desde ti nos calienta.
Brío de humanos rezos
canoas
en pleno naufragar de las horas
recompensas en medio
del depósito del
náufrago.
Muerte recelo de vida
de la leche que se sumerge en el mensaje.
Cirio
Luz pergamino
letras antes que libro.
¿Cuándo tendrá que haber
en tus
cánticos
no sólo melodías violentas?
También hay pajarillos dándoles
pan a los palomos.
María de Nazaret de todas las iras
iras de todas las islas, de todas las lepras,
de
todo procurar de deseos en un clero
de hostias de todos los vinos,
de
todos los himnos,
de todas las bostas,
de todos los abortos,
al pie del
calvario después
que se quiebran las costillas.
El Cirio va pasando:
saludos, búsquedas, lecturas.
En las ventanas de los caserones
un poco
de Portugal.
En las toallas expuestas
sobre las ventanas
un poco de “Pessoa”,
muchedumbre
y muchos Fernandos y Josés,
varios rostros heterónimos
extendidos sobre
los batientes.
Con el Cirio va lo pasado
el mundo lo va persiguiendo
en
los que se dejan en otros lares.
Abierto a las naves,
aureolas
de edades, túneles, tropiezos,
donde quien va es quien se queda
y quien
no fue rezará
el amén de esta plegaria.