CEREUS DE PASAJE
Berlina
linda ave plumaje que se revé con sus
espejos de ojos nunca
quebrantados
por el hechizo de los ciegos que se ven en sí.
Carruaje adornado
de luz lunar
en pleno cimiento
que cruzan las calles
que son las calles
en
el emblema primero
de tu magnitud.
En los labios peregrinos el
rozar
de quien nunca besó.
Labios más que labios
más que coartadas,
diccionario escudado
por armas y letras
para dialogar aun sin el habla
lo que
la traducción olvida.
Telúrico en el trepidar
de mensajes,
fundamento
del sótano propio,
del sótano nuestro,
de las excavaciones reclusas,
cúpula
local donde
ataremos nuestras redes.
Los hombros aún
enteros en la persecución
del cuerpo.
Múltiple tiempo como pesa de balanzas.
Cuerpo
sacrificio en el retiro de todos los días
sacrificio devoto en el trayecto
de
carne y huesos.
El Cirio va pasando...
La Cuerda
umbilical atadura
de fibras.
Nudo atándonos en nudos
en la Amazonia.
Dividiendo el cuerpo,
sufriendo
con el cuerpo
en un único cuerpo de comas
creyente de mensajes.
Naciente encuentro incluso antes que
se despanquen rumbo al altar de las llamas.
En ella se sujetan
locos y nobles
olor jazmín, olor grifería.
Son lazos casi patria
músculos
de lo que quedó del búfalo
instinto hombre marajoara*.
(*) marajoara : oriundo de la isla de Marajó.