DECIR DEL AGUA /
En esta sección recogemos poemas de algunas de las obras que se mencionan en LIBROS RECIBIDOS, otro espacio de nuestra revista. Esperamos que al ponerse así en contacto directo con los textos de estos poetas, el lector se sienta estimulado a buscar el libro correspondiente y comprarlo, y desde luego leérselo en su totalidad.
LOS VISITANTES DEL AGUA
En esta sección recogemos poemas de 
algunas de las obras que se mencionan 
en LIBROS RECIBIDOS, otro espacio 
de nuestra revista.  Esperamos que 
al ponerse así en contacto directo 
con los textos de estos poetas, el 
lector se sienta estimulado a buscar 
el libro correspondiente y comprarlo, 
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(Aquí concluye la sección LOS VISITANTES DEL AGUA)
Duodécima entrega / octubre de 2005 / página 17
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Eduardo López Pascual
(Baza, Granada, 1939)
LAS PALOMAS INDELEBLES DE ALBERTI

Podrían haber firmado la paz

ayer mismo, por la tarde,

entre todos los hombres del mundo;

oímos la noticia en una radio cualquiera,

el aviso inesperado y gozoso,

la calma increíblemente cerca.

Aparecieron de golpe las risas,

la lógica del sentimiento,

un dulce llanto

y el vocerío alegre de los niños

corriendo sobre la hierba;

habríamos bebido las palabras

como una señal para las gentes,

un acto generoso,

como nubes blancas de banderas

al viento, limpias,

sobre unos cielos muy profundos

y sin final.

Se podrían escuchar ahora

las palomas dibujadas de Alberti

llamándonos a parar el instante,

el pálpito de vivir,

y a dormirnos entonces para siempre.

Guillermo Aldaya
(Holguín, Cuba, 1953)
FUERA DE SET
Daniel Vicolli: Sem Título, 2004.
Collage, 16 x 16 cm.
Vas a prestarme tu rostro
durante tres meses...
Vittorio de Sica

Te presto el rostro,

con arrugas y accidentes

y ojos miopes

a los que todavía es posible confiar lágrimas.

Te doy la espalda por todos los diluvios,

experta en pulmonías, adioses y encomiendas.

El sexo te fío; hábil caballo en brama,

vacunado contra el virus de pensar con el glande.

Las manos te ofrezco, diez luceros bebés

y surcos de azúcar blanco directo en las palmas.

Te presto hasta los pies: convertibles,

ideales para sigilos, trochas;

de poliespuma / envidia de los gatos.

 

Úsalo todo, gástalo.  Soy tuyo.

No pido reciprocidad ni gracias.

Y mucho menos que me devuelvas nada.

 

Prométeme,

eso sí,

no decirle a nadie

que son míos.

(De libro Hojas para una calma)
(De libro Fuera de set)