Así
que, desde aquí, donde el fin del mundo,
donde el frío nace y las piedras
representan
[entrañas de la nieve,
donde la
naturaleza no ofrece asideros
[geográficos
y
la geometría del amor carece de vértices,
donde nunca ha tenido nadie
que demostrar
[tanto
para ser amado,
donde los
poetas no pueden hacer nada
[salvo callar
y
jamás le pusieron tantas restricciones
[de
paso
a una palabra que no vuelve, yo, estando
[tarde en mí,
llegando retrasado a la aventura de no ser uno,
de estar
en relación directa con lo insensato
(con la imprudencia de no razonar
el frenesí),
le doy crédito a la sangre que ha enamorado
[mujeres
hasta en lugares tan extraños como este
donde las manos no
se sueltan del todo.
Por todo esto y todo lo que no sabré jamás,
por
recortar la confianza con la duda nerviosa
del que apuesta con más
de lo que tiene,
por hacer de una gran caída pequeñas
[acrobacias lingüísticas
o por bajar a este bello y devastador origen
[del invierno,
(a
estas galerías con Teseos perdidos
[y minotauros
desmemoriados)...
Por todo eso y por todo lo que no me quedará
[tras dejar de ser aquí,
(en un lugar prestado por el recuerdo tenaz
[del que seré),
he traído mis propiedades más hermosas
[e inútiles:
algo para escribir que me soporte a mí
[y al tiempo
y a esta criatura solar sobre mi espalda,
[esta causa total de cualquiera.
De hecho he visto aquí abajo cómo
la pasión
[se maneja
con hilos luminosos y
luciérnagas mensajeras,
[cómo la gente
se ha
amado sobre charcos oscuros como
[topos de
plata,
incluso cómo uno, perdida ya la belleza
[de la juventud,
no se arrepiente de tanta adoración, de tanto
[esperar
[ridículamente agachado,
deliciosamente
postrado a que le digan
[qué hacer,
si estrenar
el fuego de golpe o dar
[mordiscos a la nieve.
Julio
César Jiménez nació en 1972 en Málaga, ciudad en la que reside. Licenciado en Filología Hispánica y diplomado en Derecho por la Universidad
de Málaga. Fundador y miembro del consejo de redacción de Robador
de Europa, revista literaria de la Universidad de Málaga, y asiduo
colaborador de Analecta Malacitana. Ha publicado los poemarios De las cosas sustituibles (1996), Estrategia para la fuga (1996), Del ámbito del desorden o quince revelaciones imprevisibles (1998,
premio Ateneo de Málaga 1997) y Contra sanguinem (2001).
Quien busca recuerdos corre peligro
de
encontrar placeres a corto plazo,
la confesión amarga del frío.
El perfume
de tardes vividas con descuido
rozan el incómodo gesto de encuentros
inoportunos
en septiembres sin bombillas.
Las parejas
sacuden los paraguas
antes de besarse
en cabinas atestadas de oraciones.
Me llega un silencio de violines
afinados
cuando una mujer tropieza
con la mesa en que escribo.
Si vuelvo la mirada me
descubro
al borde de piscinas azules de la infancia,
con su tacto suave
y atrevimiento permitido.
Aún aturden
sus rutas sin fatiga,
los códigos de honor y sus condiciones,
aquel
furor confuso que no sabía de cumplidos.
El sol se adueña sin permiso de los dormitorios,
el aislamiento irreal hasta el mar,
esta serenidad venida a menos.
Como un guante en la cara
la casa oscurece y hace frío.
Absorto observo
el reino blanquísimo de las sábanas,
y su entrega simbólica me convence
que con los pesares que insisten en su amenaza
Recordar
puede ser restaurar lo perfecto,
volver a creer en la dulzura,
la sonrisa
caprichosa del destino
que desordena cuanto toca.
Pero las
palabras con que empezamos a desconocernos
acabarán mostrando los dientes
llamando a las cosas por su nombre.
José Luis Abraham López nació en Cartagena en 1973. Doctor en
Filología Española por la Universidad de Murcia. Sus trabajos de investigación
literaria han visto la luz en revistas de Granada, Burgos, Oviedo,
Murcia, Vizcaya, Gijón, Málaga, Sevilla y Cartagena. Ha publicado
Poemas (1990), A ras de suelo (1998), Asuntos impersonales (1998)
y Golpe de dados (2005).