DECIR DEL AGUA /
NOTA INICIAL /
Reinaldo García Ramos
Editor / Revista
de poesía DECIR DEL AGUA
La poesía
y las barreras transparentes
Louis Ocepek: A
Little Busy, 2005. Serigrafía / relieve, 9 x 7 pulgadas.
Decimocuarta entrega / abril de 2006 / página 3
Renée Acosta (Chihuahua, 1977). Ha publicado El jardín del vértigo (1999). Actualmente trabaja
como asesora literaria del Instituto Chihuahuense de la Cultura y
pertenece a la Mesa de Redacción de la revista Solar.
Jesús J.
Barquet (La Habana, 1953). Autor de los poemarios Sagradas herejías (1985),El Libro del desterrado (1994), Naufragios / Shipwrecks (1998-2001)
y Sin fecha de extinción (2005), entre otros. Editor de Más
allá de la isla (1995), The Island Odyssey (2002), Poesía cubana del
siglo XX (2002) y Haz de incitaciones (2003). Desde 1991
es profesor de literaturas hispánicas en la Universidad del Estado
de Nuevo México, en Las Cruces.
La historia de la poesía moderna (...) es la
historia de las distintas manifestaciones de los dos principios que
la constituyen desde su nacimiento: la analogía y la ironía
Octavio Paz:
Ruptura y convergencia
Desde que empecé a plantearme hace varios
meses, en el trabajo editorial de DECIR DEL AGUA, la posibilidad de reflejar
la labor poética y la visión artística de los creadores cercanos
a ambos lados de la frontera entre México y los Estados Unidos, las
palabras del maestro Octavio Paz en sus ensayos acudieron a mi mente
y renovaron su antiguo, comprobado fulgor. Creo modestamente
que nadie en el vasto panorama intelectual latinoamericano nos ha
enseñado tanto a pensar creativamente como Paz, y volver a sus escritos
es como penetrar en un recinto iluminado. En esta ocasión, me
estremecieron en particular, una vez más, los conceptos que él manejó en
el ensayo Ruptura y convergencia, incluido en su libro La otra
voz (1990). Al releer esas líneas, la temática de la frontera
cobró ante mí una especie de radiante definición.
En el plano de las imágenes
poéticas y de las artes visuales, los conceptos de convergencia y
ruptura usados por Paz parecen ajustarse con precisión al ámbito espiritual,
intuitivo, en que los creadores cercanos a toda frontera viven, sueñan,
luchan y, desde luego, trabajan en su arte. En varios de sus
ensayos, Paz estudia ese contrapunto o paralelismo entre "ruptura"
y "convergencia" en estrecha conjunción con el de "analogía" e "ironía".
En Los hijos del limo (1974), Paz aclara que, al decir "analogía",
debemos entender "la visión del universo como un sistema de correspondencias
y la visión del lenguaje como el doble del universo"; en La otra voz, dice
que la ironía es "la manifestación de la crítica en el reino de la
imaginación y la sensibilidad". Encuentro que los poetas
de Chihuahua incluidos en esta entrega de nuestra revista han
asimilado y puesto en práctica, al menos de una manera instintiva
y visceral, la energía misteriosa que proviene de esas ideas; sus
versos, y sobre todo las imágenes reveladoras que se plasman en esos
versos, son otras tantas maneras de asumir y descifrar el acertijo
que proviene de la imantación y la pugna fronterizas. En cada
uno de estos seis poetas se resuelve de distinto modo, casi mágicamente,
la cuestión de aproximarse a la identidad literaria y a la necesidad
de expresar esa identidad en términos genuinos sin ignorar la compleja
trama del entorno físico ni la fuerza (positiva o negativa) de la otra cultura, la que está del otro lado de la frontera. Esto
es una lección que muchos, en el resto de la América hispana, tal
vez debamos aprender.
Pues
lo que estos poetas nos enseñan es que toda frontera, en definitiva,
es una barrera artificial, transitoria en los términos de la "cuenta
larga" de los mayas; una barrera que la labor artística, la visión
del alma y de la trascendencia, tiene el deber de convertir en transparente.
Sólo la poesía puede, y debe, penetrar esos muros impermeables que
el obtuso cálculo y la precaria mente de los Estados y sus administradores
levantan por todas partes a diario. Sólo la poesía puede ver,
tanto en dimensión real como metafísica, lo que hay del otro lado. Y eso, volviendo a los conceptos de Paz, se logra en ese punto
misterioso, casi intangible, en que las rupturas se funden con las
convergencias, en que la analogía es fecundada por la ironía, y viceversa.
En ese reino amplio, en ese universo de causalidad suelta y renovadora,
escriben estos poetas y pintan y dibujan estos artistas visuales.
La revista de poesía DECIR DEL AGUA les da la bienvenida y se
siente honrada de contar con su presencia.
Este acopio de obras de creadores de Chihuahua ha sido el fruto del
esfuerzo compartido y del fervor entusiasta de
Renée Acosta, Héctor
Contreras López y
Jesús J. Barquet, quienes se encargaron de coordinar
con nosotros la presentación de esos artistas en
DECIR
DEL AGUA y se ocuparon de recopilar el material; nuestra
redacción llevó a cabo la selección final de los poemas. Les
expresamos aquí nuestra profunda gratitud. (Al final de este
texto presentamos los datos de
Acosta y
Barquet; los de
Contreras López figuran en la
página 8.)
Doy también las gracias a Verónica Leiton, Louis Ocepek y Ofill
Echevarría, los tres artistas visuales que tan generosamente nos permitieron
incluir sus radiantes obras en nuestras páginas, pues así esta revista se
ha logrado embellecer y reafirmar en un ámbito insólito.
Esperamos que esta primera muestra de Poesía de la frontera abra el
camino hacia una exploración que, sin duda alguna, será
reveladora. Hay muchos modos de vivir y de hablar en la cercanía
de cualquier frontera; hay muchos modos de mirar hacia la misma frontera,
y en Latinoamérica abundan los ejemplos. Esperemos que nuestra
revista pueda servir de cauce para algunos de esos imprescindibles
acercamientos.