DECIR DEL AGUA /
Alfredo Espinosa

LO QUE DICEN ES CIERTO...

(La sección PUERTAS ABIERTAS continúa en la página siguiente)

Lo que dicen es cierto: somos nada,
hebras de humo, desvanecidas sombras
Abandónate al río del tiempo y flota
en música y alcohol y en amores sin raíces
No hay para ti corazón que te arraigue
No busques en vano entre la noche y el polvo
Uno se escurre de sí ya siendo otro
y aquel que dejamos toca la mano
del que se está desdibujando
Ya lo dije: abandónate al río del tiempo
Su zarpa rompe el hilo del que pendes
Lo único real son las sombras que pasan
Fúgate del mundo por las grietas del sueño,
arroja la tinta negra sobre tu figura errante
y apresura, sin pena, tu borramiento

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Decimocuarta entrega / abril de 2006 / página 11
Poesía de la frontera: seis poetas de Chihuahua
(continuación)
Louis Ocepek: Burning Water, 2005.  Foto-relieve /   serigrafía, 10 x 10 pulgadas.
Louis Ocepek: Tangled Up In Pink, 2004.  Serigrafía, 18 x 12 pulgadas.
A través de la ventana del café
de una ciudad sin pedigrí
miro fluir los autos como un río.
Es el Sena para mí.
Ella bebe té chai. Es dulce. Su mano
es más suave que los poemas de Hafiz.
No cambiaría una de sus miradas
por todas las concubinas de Salomón.
Todavía siento su cuerpo temblando
sobre el mío como una luna en el lago
acariciada por la tersa mano del viento
Nada espectacular sucede. Salvo
que entre la grisura del paisaje
resplandece la línea alucinante del amor.

Ahí,
donde era nuestra casa,
en el centro de la pared desnuda,
sobre el hueco descolorido que albergaba
fotos de familia, máscaras, pinturas, adornos,
cosas sin importancia; cerca de donde plantamos
el árbol de la vida en cuyas altas ramas
cantaban los hijos,
ahí,
hay un clavo.
Un clavo frío y chueco,
tenazmente aferrado al muro
como si él sólo sostuviera la jaula
de los sueños y el bamboleo del mundo.
De ese precario clavo que me hiere las manos
y me atraviesa el corazón cuando recorro la casa
durante el desolado itinerario del insomnio,
de ahí cuelga, amada,
mi existencia.

Alfredo Espinosa (Delicias, Chihuahua, 1954).  Como poeta cuenta con El corazón a mi piel untado (1985), Tatuar el humo (1992) y Desvelos/Sleepless Reflections (2002).  Como Fabián Isunza publicó Reveses (1994). Su obra de narrador comprende Infierno grande (1990) y Amor, miel y veneno (2002).  Como ensayista es autor de Chicanos, pachucos y cholos (1989) y Juan Gabriel: el estruendoso encanto de la ambigüedad (2002).  Con Rubén Mejía, fue co-editor de Muestra de la poesía chihuahuense (1976-1986) (1986).  Reside en la ciudad de Chihuahua.  Los poemas que aquí figuran eran inéditos.

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