DECIR DEL AGUA /
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EN EL RÍO BRAVO (fragmento)

Decimocuarta entrega / abril de 2006 / página 12
Poesía de la frontera: seis poetas de Chihuahua
Micaela Solís
Cuatro boleros para Odiseo
Ofill Echevarría: Élitres, 2005.  Óleo sobre tela, 152 x 147 cm.

I

 

   Por esas calles de sangre vuelas

vampiro del olvido

entregado a tu oficio

afinador de laúdes

atado al llanto de las sirenas

y a pesar de todo yo estoy aquí cantando

con los dos orificios en el cuello                         

transfundida de ausencia

sitiada y trasminada

por el color azul de la melancolía

II

 

  Pulverizada quedará

la obsesión de tu rostro en la memoria

y la retina que te atrapa

y el nervio

y las neuronas que entretejen tu morada

                                      

Convertidos en nuestro propio olvido

borrarán las palabras tus sueños de Costeau

tus yemas buzas escafándricas ahondando

en el sagrado cenote de los signos

 

Y mis yemas con sus alas de armario

guardando tus espaldas

ensartando los miedos que te rondan

con sus diez arpones en el teclado

III

 

   ¿De dónde esta voluntad de pensarte

hombre,

si el mundo es un pleonasmo de hombres?

¿Por qué no te vas de vacaciones

y te confundes entre la multitud del DF?

¿Por qué no te asaltan en Juárez y te roban

                                             [las señas,

los destellos ámbar de tus iris

tu sonrisa de cuarto creciente en la penumbra

y tus manos o las alas de tus manos

para que caiga a tierra tu ternura

y se arrastre por el horror de esas calles

y no tenga que pensarte yo

tan sin razones para no acariciarme?

 

Y ese ritmo pausado de tu voz

ese ir y venir de tu sereno mar

que en oleajes de seda llegaba al hipotálamo,

¿por qué no lo secuestran y lo entamban

y lo arrojan al Bravo que brama de cadáveres?

 

Tenías que estar ahí

en la más impune de las ciudades

trabajando como un negro

quitándole las espinas a la bestia

dando la espalda al Sur

a este Sur de mi pecho tan barroco

a este Sur de mis dedos lirizados.

Ofill Echevarría: Gitanos en ruta, 2001.  Óleo sobre tela, 110 x 175 cm.

IV. Premonición

 

  Alguna noche como a Rimbaud

el mar querrá venir a conocerte

rugirán los médanos en fantasmal oleaje.

 

Regresará el océano

con sus huestes espectrales

a recobrar tu canto

pero yo estaré ahí

       dentro

callado y quieto

        olvidándote.

(Aquí concluye la sección OTROS ÁMBITOS)

Micaela Solís. Nació en México.  Autora de Remolino (prosa, 1994), Elegía en el desierto: in memoriam (poesía, 2004) e Imagen latente: álbum fotográfico de Chihuahua, 1850-1940 (1995).  Reside en la ciudad de Chihuahua.  Los poemas que aquí figuran eran inéditos.