DECIR DEL AGUA /
Cuarta entrega / Agosto de 2003 / página 2
PÁGINA SIGUIENTE:
LA ISLA: ESCENARIO CAMBIANTE
Los poetas recorren el ámbito insular con la disposición de los ríos y la firmeza de los árboles; van fluyendo por sus atardeceres promisorios, escuchan el zumbido amenazante, la humedad cercana, el vigor de las aguas que se disponen a desembocar en el océano; se sobresaltan ante el rumor del viento, se dejan llevar por la luz que va transformándose en sombra, que va transformándose en luz.
La lluvia no alivia el fuego de mi piel
no barre el hedor de olvido de la acera
no trueca el hueco del asfalto en un espejo
Y no puedo rastrear reflejos
de obsidiana en magníficos bulevares
con ramblas de florestas
donde la lluvia cala
los toldos
y el sol seca
esmeraldas en la tierra
La lluvia acumulada en mis manos,
densa como el mercurio,
hunde mis miembros hacia el corazón de esta isla
hacia el lugar donde la última raíz
del último árbol
está fieramente agarrada al lecho del océano
La raíz, ciega y muerta de sed
renuncia a su asidero para beber
La isla, desasida
en la corriente del golfo,
nada con tiburones
y sirenas.
Manuel Bello
COLONIA PENAL
[Versión al español de Micheline Calvert]
Alina Galliano
EN EL VIENTRE DEL TRÓPICO, II
Por semanas enteras he tratado
de sostener
entre saliva y lengua
las
posibilidades de un caimito,
pero los dientes
carecen de memorias,
viven en desidencia
con el trópico,
son incapaces de atravesar
los
meridianos del sabor, su furia,
que trajinando el paladar
conversa
un proyecto de pulpa
en coito perfecto
con mis muelas. Entonces desde
aquí
[soy la otra boca,
interminable mutación
que puede lo mismo
que un manglar bordear la Isla,
definiendo los
paralelos del olor,
marcando la zona donde el hambre
[come espejos.
Como blanqueado sepulcro
donde la cuerda rota del arpa
deja escuchar la nota
más atroz del estertor del ahorcado.
La flor se seca
sin aire ni transparencias.
Entrega la anciana
sus párpados a la locura.
La lluvia es vendaval
que destroza la costa
con sus manos de ira.
Como sepulcro blanqueado
en el que irremediable
se corrompen los cuerpos en su hastío.
El amor es también alguien
que se pudre en su alma y en la calle
igual que la barba del verdugo,
el rencor de un cielo
estrellado de soledad.
Alberto Lauro
RESPONSO DE LA ISLA
a Rodrigo García
San Mateo, XXIII, 27
Como blanqueado sepulcro
donde nos dilapidaron
incluso antes de nacer.
El espanto es piedra
fundacional de ciudades
que se derrumban,
la pradera donde pastan
las fieras salvajes.
Como sepulcro blanqueado
en el que me enterraron
con el tesoro robado
que era mi única esperanza,
hoguera en la que arden nuestros sueños
junto a todo lo que amamos.
Como blanqueado sepulcro
donde fuimos príncipes
jugando a desafiar al lobo
y terminamos
finalmente
devorados.
Como sepulcro blanqueado
es mi país.