DECIR DEL AGUA /
Cuarta entrega / Agosto de 2003 / página 3
OTROS FELINOS, OTRA LUZ
Amigables, temibles; sinuosos, seductores; ávidos, sensuales. Los felinos nos observan desde su distancia indiferente, nos solicitan cuando extienden sus fauces certeras, nos piden alimento, nos enlazan en su melancolía y su hábil huida, nos olvidan. Ellos se salvan y nosotros buscamos su armonía; cuando no los vemos, ya ellos entendieron.
Rainer Maria Rilke
LA PANTERA
Su mirada se ha cansado tanto de observar
esos barrotes ante sí, en desfile incesante,
que nada más podría entrar ya en ella.
Le parece que sólo hay miles de barrotes
y que detrás de ellos ningún mundo existe.

Mientras avanza dibujando una y otra vez
con sus pisadas círculos estrechos,
el movimiento de sus patas hábiles y suaves
va mostrando una rotunda danza,
en torno a un centro en el que sigue alerta
una imponente voluntad.

Sólo a ratos sin ruido se levantan
los cortinajes que ocultaban sus pupilas;
cruza una imagen hacia adentro,
se desliza a través de los rígidos músculos
inmóviles, cae en su corazón y se disuelve.
[Versión al español de Reinaldo García Ramos]

Una gata blanca ha escogido mi casa como refugio del verano abandonado

y la prepara sigilosamente como tibia estufa del invierno inminente.

Una gata blanca me ha aceptado para que la alimente;

ha visto en mí la expresión apropiada de la tontería que me torna vulnerable;

se ha dado cuenta de que en ciertas horas, que se hacen largas y tristes,

siento con callada y sufrida urgencia la necesidad de alguien.

No he sido yo quien la ha aceptado ni quien le ha brindado mi casa:

ella entra y sale cuando quiere como si me la hubiese decomisado,

y se restriega contra mis piernas, simula una carita de gata de María Ramos;

salta a mi pecho como un amante mimoso, todo

para hacerme creer que hay un intercambio de afectos

y no una mera demarcación de su territorio             

impregnando su olor en cada rincón de mi casa y mi cuerpo.  Soy suyo.                

Su nombre es Minnie Ripperton, como el de la cantante con voz de ruiseñor.

Algunas noches se cuela en mi cama y reposa tranquila a mi lado, sin apenas

          [molestarme.

Pero otras veces tiene una extraña manera de llamar la atención:

insiste en acercarse a mi boca como si pretendiese besarme.

He pensado que era una suerte de zoofilia a la inversa,

algún mal hábito heredado de alguna otra víctima, y no hay maneras de protegerme:

de nada vale que me cubra con la sábana, que le ponga peor cara de la que ya tengo,

que le hable con pretendida energía, como un padre severo;

ella sabe que no lo soy y se burla calladamente,

aunque  he de reconocer que ha perfeccionado la astuta simulación de una caricia

que casi creo humana cuando con su garra izquierda, férreamente cerrada para no

          [herirme,

la desliza por mi mejilla como si supiera con cuánta necesidad preciso de ese roce

          [tan suave y ligero.

Desgraciadamente, me he dado cuenta del engaño,

y después de varias noches de interrumpido sueño, ante la insistencia de la supuesta

          [caricia,

he adivinado que sólo era una estratagema para hacerme levantar

y  hacerle saciar su hambre nocturna,

puramente animal,

                                               puramente interesada,

                                                                                               puramente humana.

 

Luego de comer, ni siquiera se ha echado a mi lado.

Y yo me he percatado, entonces, a los cuarenta y ocho años, acostado en medio de la

          [cama,

de la terrible y patética soledad que siente un hombre cuando le falta alguien que abra

         [su mano, o la cierre,

y en la oscuridad de la noche la haga deslizar por su mejilla como la garra de un gato.

 
(Madrid, 13 de septiembre de 1998)
David Lago González
MINNIE RIPERTON
ONE is the loneliest number that you'll ever do
Harry Nilsson - 3DogNight
PÁGINA ANTERIOR:
PÁGINA SIGUIENTE: