DECIR DEL AGUA /
Séptima entrega / Julio de 2004 / página 2
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"Eros cargando a una mujer", Estatuilla de Tanagra, siglo III A.C., 11.5 cm. Staatliche Museen, Berlín.
INTRODUCCIÓN
 
En esta séptima entrega, la revista DECIR DEL AGUA se siente honrada y complacida de poder presentar una muestra de la obra realizada por la poeta cubana Magali Alabau.  Esta gran amiga ha aceptado que le mostráramos este elogio; por ese gesto le expresamos nuestra firme gratitud.
 
Proseguimos así nuestros esfuerzos por reconocer la labor de los buenos poetas y por dejar constancia del mérito de esa labor.  Desde luego, al hacerlo tenemos además la esperanza de que estos reconocimientos estimulen a esos autores a no interrumpir su tarea.  En el caso de Alabau, que dejó de publicar hace casi diez años, nos impulsa también un peculiar deseo: el de que un espacio de admiración como éste que ahora le abrimos le sirva para cobrar energías, para reflexionar una vez más sobre el sólido legado que toda obra poética deja en la memoria de los seres humanos.  Es decir, deseamos que el amor y el respeto con que hemos destacado aquí su obra le sirvan algún día para seguir escribiendo.  Este festejo reverencial busca expresar ese deseo ferviente.  Pues, como el lector verá en las siguientes páginas, la obra de Alabau pide a todas luces una continuidad, una proyección en vilo hacia las determinaciones de la madurez, hacia la concresión de la trascendencia.
 
Nuestra publicación ha proseguido su decursar deslumbrado por los mares de la poesía, y nos complace también comprobar que la respuesta de los lectores ha seguido con lealtad, o por lo menos con curiosidad, nuestro insólito viaje.  En la última semana de junio de 2004, a juzgar por los meticulosos informes que nos proporciona nuestro servidor, este sitio en la red fue visitado por más de mil lectores; eso es, huelga aclararlo, mucho más de lo que imaginábamos que podría ocurrir cuando en noviembre de 2002 sacamos nuestra primera entrega.  Damos las gracias a todos los lectores por esa constancia, por esa obvia fe, esa sostenida inquietud que los ha llevado a seguir paseándose por nuestras páginas.  También nos satisface informar que tanto el volumen de las colaboraciones como de los mensajes ha seguido aumentando sin cesar.
 
Para corresponder en cierta medida a ese interés de tanta gente dispersa por el vasto universo de los circuitos digitales, hemos tratado en esta entrega de diversificar la estructura de nuestra revista.  Hemos añadido varias secciones nuevas, entre ellas una que hemos titulado PUERTAS ABIERTAS, en la que aspiramos a recoger y destacar la obra de los buenos poetas que, por impulso individual, nos envíen una muestra de sus trabajos recientes.  Inauguramos esa sección, para nuestra satisfacción, con tres textos del excelente poeta cubano Leonardo Hernández Cala.
 
El lector habitual de DECIR DEL AGUA notará enseguida que hay otras secciones nunca vistas antes.  Hemos creado una sección titulada LOS VISITANTES DEL AGUA para incluir en ella poemas de algunos de los libros que nos hayan enviado sus autores.  Esas ediciones aparecen destacadas en la sección LIBROS RECIBIDOS; pero la posibilidad de leer aquí ciertos poemas tomados de esos libros dará a los lectores una impresión más precisa de cada autor y de su estilo.
 
También en esta entrega, y para expresar nuestra consternación por la reciente desaparición de la poeta Martha Padilla, hemos incluido una nueva sección titulada OBRA CONCLUIDA.  Esperamos no tener que usar una sección de esa índole muy a menudo.
 
Por último, aclaremos que nuestro habitual ESPACIO TEMÁTICO (una sección a la cual invitamos a determinados poetas a que nos envíen textos sobre un tema previsto por nuestra redacción) no aparece esta vez, también para establecer una variación, pero volverá a incluirse en entregras futuras; al menos esos son nuestros planes.
Todo este esfuerzo nos entusiasma y da vigor.  Los lectores ahora tienen la palabra.
Reinaldo García Ramos
Editor
 
Nuestro elogio a la vida y obra de Magali Alabau no hubiera podido ser posible sin el apoyo, el entusiasmo y la cuidadosa labor de la poeta Maya Islas.  Desde Nueva York, donde reside, Maya aceptó enseguida, hace algunos meses, la propuesta que le formulamos de preparar el mencionado homenaje.  Y no sólo aceptó, sino que inmediatamente comenzó a participar en un intercambio creativo con la redacción de la revista y a enviarnos augurios alentadores y voluntad de trabajo, que sin duda contribuyeron a la calidad de esta entrega de DECIR DEL AGUA.  Nunca dudamos de que contábamos con su apoyo; ahora nos alegramos de haberla atraído con ese fin a nuestro juego de las aguas, esta navegación indescifrada por los oleajes reveladores de la poesía.
 
Al invitar a Maya Islas a preparar la sección OTROS ÁMBITOS para esta entrega de nuestra revista, hemos iniciado una práctica que se irá ampliando y reafirmando: la de incorporar a nuestra publicación el esfuerzo de otros colegas, que nos ayudarán en calidad de editores invitados.  En entregas futuras seguiremos por ese camino:  encomendaremos a diversos escritores la misión de preparar secciones enteras de la revista, o amplios acápites de ella, dándoles alguna vez un tema o sugerencia de tema, y otras veces dejándolos en la ceremonia libre de su propia intención y propósito.  Saludamos aquí con alegría a nuestra incansable Maya, y le expresamos con satisfacción nuestro agradecimiento por la valiosa ayuda que hasta ahora nos ha dado y que, sin duda, la conminaremos a seguirnos dando.