LOS VISITANTES DEL AGUA (Continuación)
ELEGÍA SIN FLOR
Duerma en su roca estéril y sombría
El
rey sin dinastía
Gertrudis Gómez de Avellaneda:
“A Francia”
No
rompas mi silencio de isla remota.
En él se refugian las miradas de
los hombres de mar,
la sal de las tinieblas, el brillo de las escamas
de
los peces, el horizonte infinito,
el alma endeble, la grandeza de la
tierra,
la paz que lleva mi cautiverio dentro.
No busques mi nombre.
Ya
no existo.
Soy pacto después de la batalla, reposo de la lanza,
el pájaro
sin canto, la tregua de las Furias.
No seques tu flor en mi memoria,
te
prohíbo que penetres el hechizo de las piedras,
las brumas del océano,
mi santuario de hombre
perseguido por el fatídico destino de las islas.
Ofrécele
tu flor a quien ignore
por qué me has dedicado una elegía.
William Navarrete (Banes, Cuba, 1968) reside en
París, donde ha realizado una intensa labor como periodista, poeta,
musicólogo y activista político. En 2003 fundó la Asociación
por la Tercera República Cubana. Entre sus libros cabe destacarLa chanson cubaine: 1902-1959 (textes et contexte). Es autor
de la antología Ínsulas al pairo; poesía cubana contemporánea en París(Cádiz, 2004). El poema que publicamos pertenece a su libroEdad de miedo al frío, primer premio del III Concurso de Poesía Eugenio
Florit 2002, patrocinado por el Centro de Cultura Panamericana de
Nueva York.
¿SERÁ MAGIA?
El
prestidigitador
agita abismos en el aire
y desencaja las estrellas de
sus cuencas
que se caen a morir.
La oscuridad se diluye
en los
acantilados.
Los pasos devoran sus caminos,
y las alas sus vuelos.
La
sombra se regodea inconclusa
a medio camino.
No es sur,
no es norte,
tampoco
reverso de la luz.
El prestidigitador tiene su aplauso
y su puñal.
No
sé cuál es el fin...
CONCURSO
Las ilusiones bostezan
y
el miedo asume su extravío displicente.
Los del coro se agrupan y blasfeman
sobre
las esquinas innombrables.
Luego del brindis laudatorio
cada cual
ordena su discurso
y el azar se suma a los estantes
donde pernoctarán
los elegidos
que habrán escanciado
el néctar del humo...
METAFÍSICA
Hay quien toma
pedacitos de sol
para mostrar al mundo
cómo es la claridad.
Hay
quien ofrece migajas desde su pedestal
e invoca a Dios o a los mortales
y
dice que nos ama.
Hay quien proclama consignas de memoria
para
ejercer su derecho de mando
sobre una multitud que se ha cortado las
orejas
en memoria de Van Gogh.
Carlos
E. Cenzano (Santiago de Cuba, 1957) vive en Estados Unidos desde 1992. Está completando su Doctorado en Filosofía en la Universidad Internacional
de la Florida y trabaja como profesor. Tiene dos poemarios
en proceso de publicación, Meditando a la orilla de los tamales (1999)
y Otro gallo cantaría (1992), y varios libros inéditos de literatura
para niños. Es también cantautor. Los poemas que publicamos
pertenecen a su libro País de agua (1991), publicado recientemente
en Madrid por la Editorial Betania.