DECIR DEL AGUA / Segundo ciclo / Primera entrega / Enero de 2007
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PUERTAS ABIERTAS (continuación)
POEMAS DE FÉLIX HANGELINI
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Floyd: El ojo y mi mente (De la serie "Pintura en vivo").  Acrílico sobre lienzo, 2006.
EN LA CARRETERA DE SÓLLER
En la carretera de Cintra
F. PESSOA

En la carretera de Sóller

(que conduce únicamente a Sóller)

voy persiguiendo rostros y señales

a través de curvas cada vez más cerradas

dejo atrás el promontorio y la ermita de la Trinidad

con sus tres monjes de barbas negras

haciéndonos salir con su pasto mágico

en los ojos dejo atrás esas zonas

que caen sobre el mar como los últimos relámpagos

sobre la carretera donde sopla el viento de Valldemossa

y el viento de Sóller como una tentación hacia el abismo

a través de curvas cada vez más cerradas

cada vez más sombrías entre el desfiladero y los cipreses

en la carretera donde vi el primer ciprés y supe distinguirlo

de toda compañía de la primera palabra para la fuga

aún vamos sobre ruedas como en una carroza

en giros obligatorios la otra parte

de nosotros mismos ha quedado allá arriba

huertos sin gaviotas a expensas de las piedras

el cielo con una enorme cicatriz

el paisaje con tres monjes sodomitas

cae sobre las curvas que se suceden

en la carretera de Sóller

con alguien a mi lado presumiendo una luz que desconozco

un lento varadero entre tablas

es estrecha la vía y Sóller aparecerá

cuando el verde se desprenda de la máscara

de los grandes troncos

que levantan puentes y pendones de fieltro

y el muérdago sobre el cristal

que sedimenta el aire

en la carretera de Sóller

a más de quinientos metros sobre el nivel del mar

donde todos los peces se pierden se parecen

y están las negras barbas de los ermitaños

echándonos al tiempo cerrándonos la puerta

hacia la carretera

donde Sóller espera

hacia el asfalto que inicia el final del recorrido

donde el brezo y el mirlo se apresuran

sobre mi cuerpo roto

prolongado hacia Sóller hacia un deseo

demasiado ajeno a la luz o a los destrozos

del carro que cede de pronto al precipicio

tras la fragancia de las curvas

y Sóller al fondo

recibe al visitante con flashes y sonrisas

y algunas excesivas rosas depositadas sobre ti como por descuido

en la carretera en Sóller

entrando triunfal como un silbo a punto de desaparecer.

FALTA LA MARGARITA
Un pequeño vacío en la pared
JOSÉ LEZAMA LIMA

A esto le llaman nube porque pasa

cansada de ser vista

a esto que se enreda y desenreda entre las manos

falta la margarita

falta la margarita que era la mancha de siempre

la mancha falta la nube la margarita

pasa repetida

en la inscripción de un tiempo que no compartimos

en San Rafael a las doce de la noche

el veintiocho de octubre de dos mil dos

a esto le llaman nube es volátil

con la vista cansada amablemente

el devenir a tientas el tejado

ausente aún tejas rotas

marcando el paso de los años

se ha grabado el convite

sobre la piedra y San Rafael

un veintiocho a las doce

sólo dos mil ángeles acudían

contra dos mil demonios el año dos mil dos

San Rafael y aquellos edificios diminutos de un tarot

de peligrosa piedra en declive

a esto le llaman paso

de los años borrados

se enredan y desenredan como las manos

en la blanca brisa de siempre

cabelleras imperceptibles

del retrato faltan

la brisa la margarita San Rafael

aquel enorme pasadizo a la proximidad

las zanjas albañales denostando un ritmo que no tiene

la blanca risa de los albañiles

pobres marcando el paso de los años

a esto le llaman nube espacio vacío pared

pequeñas tejas de las doce

frías como la piedra peligrosa del declive

posterior entre las manos

se enreda se desenreda el tiempo La Habana dos mil dos

un veintiocho de octubre es un día cualquiera

que llaman nube invierno elemental

un pequeño vacío en la pared

falta la margarita

y esto.

Félix Hangelini  (La Habana, 1977).  Licenciado en Letras por la Universidad de La Habana.  Ha obtenido los premios de ensayo Temas 2000, y Calendario 2002 por La construcción de las olas (La Habana, Editora Abril, 2003) y el Premio de la Academia Castellana y Leonesa de Poesía 2005, por el poemario La devastación (La imaginación de la Bestia) (Valladolid, Fundación Jorge Guillén, 2006), al cual pertenecen los textos que aquí publicamos. Reside en Barcelona, España.