Página 10
PÁGINA ANTERIOR
PRIMERA PÁGINA
PÁGINA SIGUIENTE
PÁGINA ANTERIOR
PRIMERA PÁGINA
PÁGINA SIGUIENTE
PUERTAS ABIERTAS

Esta sección se nutre de los poemas que nos envían los lectores por su propia iniciativa.  Los poetas que deseen colaborar con esta sección pueden enviar una breve muestra de sus textos a nuestra dirección electrónica, decirdelagua@yahoo.com.  Los poemas deben ser inéditos y estar escritos originalmente en español.  El envío no debe contener más de diez poemas, con una extensión total máxima de 300 versos (o 100 líneas, en el caso de poemas en prosa).  Los textos deberán remitirse en formato MS Word como documento adjunto al mensaje, no en el texto mismo de éste.  Rogamos incluir un breve párrafo (seis líneas como máximo) con los datos biográficos principales del autor o la autora (a saber, lugar y año de nacimiento, estudios, obra publicada, aclarando título y año de publicación, distinciones recibidas y lugar de residencia actual). No sostenemos correspondencia sobre los textos enviados a esta sección, a menos que decidamos publicarlos, en cuyo caso avisaremos a los autores por correo electrónico.

(Aquí concluye la sección PUERTAS ABIERTAS)
POEMAS DE VICENTE ECHERRI
PARA SABER MI HISTORIA... *
PERO YA NO
EN LA PENUMBRA
     
                        DECIR DEL AGUA / Segundo ciclo / Tercera entrega / Julio de 2007
Hugo Consuegra: Download No. 2.   Óleo sobre papel, 2002, 24  x 18 pulgadas.  Colección de Ester y Agustín Gaínza.

tendrías que imaginar un patio umbroso

con un jazmín,

una abuela de cierto gesto bíblico

y toda la bondad

de esos telares de los pueblos de antaño.

Mamá diciendo

                    como si fuesen preces

retazos de poemas,

y tía soñando y contando sus sueños.

 

Para entender esto que soy ahora

tendrías que imaginar una tarde, y la lluvia

lavando las fachadas de unas casas muy viejas,

y el crudo olor a hombre

de las ropas de padre.

 

Tendrías que recorrer

aquel montón de libros amarillos

con grabados severos

mientras

             entre dos luces

están hablando de presentimientos

y una voz guerrillera va atronando las calles

y cambiando

                 —aunque no lo sepamos—

el semblante del mundo.

Podríamos haber sido un par de extraños:

ahora tú, con tu hijo, en algún parque

viendo cómo conduce su triciclo, o preocupado

en agrandar la casa

o en burlar a la donna

que ya te aburre con los mimosos hábitos

de eso que llaman una mujer feliz;

y yo con un sombrero de ala ancha

por las playas de Grecia

rumiando la nostalgia

de unos cuantos amores inventados

que no son el amor.

O tú que te preparas

para algún campeonato deportivo

y que nadas y bailas

y fornicas en hoteles de tránsito; y yo

que cumplo deberes de oficina

y leo y escribo

y fornico también en sitios sórdidos.

 

Podría haber sido así

hasta morirnos

de algún cólico raro, del pulmón,

atropellados por un desconocido…

Pero ya no es posible,

ocurrió que alguna vez nos hemos encontrado

y los dos hemos sido cómplices del poema.

                       a JCS

 

La juventud es siempre un lugar de regreso,

el único país al que viajamos

tripulando la muerte;

por eso en la penumbra

donde jugamos al amor

tu rostro es tan antiguo

y tan del porvenir:

el destino que tejen la memoria y el sueño.

 

Me separo de ti para mirarte

el rostro —de perfil—

que yace levemente en las almohadas

sereno, hermoso

intocado todavía por el tiempo

y que, siendo tan tuyo,

es de la humanidad.

 

En la penumbra,

me conmueve la visión de esos rasgos

que el tiempo ha de borrar

y que, no obstante,

son eternos

—memoria y porvenir—

amorosa fusión del arte y de la vida.

Vicente Echerri (Trinidad, Cuba, 1948) ha publicado poesía (Luz en la piedra, 1986), ensayos (La señal de los tiempos, 1993) y relatos (Historias de la otra revolución, 1998).  Ha ejercido el periodismo de opinión por más de veinte años; sus columnas aparecen regularmente en varias publicaciones de Estados Unidos y América Latina.  Desde 1971 ha traducido numerosos libros del inglés al español.  Los textos suyos que aquí aparecen fueron tomados de Casi de memorias, un poemario inédito.

* A Orlando Coré