Dejamos de percibir repentinamente
la profundidad de los campos
los grandes misterios
las verdades que juramos
conservar
pero nos
lleva años
olvidar a alguien
que apenas nos miró
El poema es un ejercicio de disidencia, una profesión de incredulidad en la omnipotencia de lo visible, de lo estable, de lo aprehendido.
El poema es una forma de apostasía. No hay poema verdadero que no convierta al sujeto en forajido. El poema obliga a pernoctar en
la soledad de los bosques, en campos nevados, por orlas intactas. ¿Existe acaso otra verdad en el mundo además de aquella que no pertenece
a este mundo? El poema no busca lo inexpresable: no hay beato que, en la agitación de su piedad, no lo invoque. El poema devuelve
lo inexpresable. El poema no alcanza esa pureza que fascina al mundo. El poema abraza precisamente esa impureza repudiada por el mundo.
Era un muchacho que partió
para conocer el miedo
su corazón lastimado por las llamas
tropiezos de un ciego que se fuga de la aldea
esa
noche
quién iría a contarlo
en tren con el pensamiento partió para Brescia
la última carrera de aeroplanos del siglo
estaba por
vuelta de las treinta mil libras
y su gran anhelo era volar solo
sobre los bosques
nadie lo supo pero le maravillaba
su vida vista desde aquel aeroplano
habría nubarrones es verdad
cada vez más sombras sobre la tierra
pero su vida vista desde el aeroplano
era tan grande
nunca había conocido una cosa así
y aquí abajo decían:
“su vuelo se demora sobre cada bosque
y desaparece
nosotros
vemos los bosques
pero no lo vemos a él”
Luego de haber cerrado todo, abro de nuevo una puerta
y tambaleante corro hacia la oscuridad vacía
me asusta a ciertas horas la compañía
de
lo que no se adormece
la resistencia de eso en nuestro espacio
movido por otras fuerzas
Pero también me sucede encender primero
la luz
y sólo después
sentir un miedo irracional a la casa que me protege
de sus remolinos imperceptibles
los cuales siento cada vez más
cercanos
como si estuviera ya para morir
a manos de Dios mismo
No consigo despertar vivo de estas cosas:
aprovecho el ruido del
atardecer y grito bien alto
me alejo un instante de ti (sólo un instante)
para cerrar los ojos que tanto me arden
o desde las márgenes
le arrojo hojas al río
para medir el tiempo de una vida
en naufragio
En esos días yo vagaba entre árboles
con el arma cargada, y disparaba
contra el silencio de las ramas más altas
sólo para contemplar
el revuelo de los pájaros
en desbandada
Sentía una emoción profunda —de la cual ahora me apeno
cuando veo aquellas imágenes asustadas:
fragmentos
veloces, pasajeros, secretos que se borran
en esos días lejanos ni imaginaba
que la vida puede ser interminable
Lo que dejaste
abandonado regresa —aprendemos después
cuando, por ejemplo, la olvidada infancia se asemeja
a ciertos perros abandonados a propósito
a muchos kilómetros
que ladran sin que sepamos cómo
a la puerta del viejo hogar
Regresamos a una tierra misteriosa
traemos una herida
y el cuerpo herido
de repente nos empuja
a los confines más remotos
Giorgio
Armani dijo
a un periódico inglés: “el lujo me desagrada,
es antidemocrático.
Ahora quiero homenajear a los obreros de todo el mundo”
Yo
sólo pensaba en San Juan de
mientras oía por enésima vez:
“la moda sustituyó el lujo
por la elegancia”
San Juan habla de
coronas
brillos, casullas
vestidos de seda, relicarios de oro y
diamantes
más allá del juego de nuestras defensas
cualquier cosa
interior
intensa soledad de las tempestades
los campos inundados
los sitios sin respuesta
tu silencio, oh Dios, transforma por completo
los espacios
José Tolentino Mendonça (Madeira, 1965) fue ordenado sacerdote católico en 1990. Ha escrito teatro y es autor de textos
sobre temas bíblicos y poesía religiosa, así como de los poemarios Os dias contados (1990), Longe não sabia (1997), Baldios (1999), De igual para igual (2001) y A estrada branca (2005). En 2006 apareció su recopilación poética A noite abre meus olhos. Sus poemas acompañan las pinturas de Ilda David' en Tábuas de pedra / Stone tables (2006). Textos suyos han sido traducidos al italiano, inglés y francés. Entre sus traducciones de textos religiosos, se destaca
O cântico dos cânticos, de 1997.