Para que tú te des cuenta
del sonido de la gente.
De cómo andan perdidos
por las noches de la calle.
Para que
tú lo observes.
Fíjate en los senderos grises
del perdido paisaje verde,
en la siniestra avenida,
¿no lo has
notado todavía?
Habitas sobre un cementerio
de árboles talados
que te miran fijamente a los ojos,
y no dejan
que te escondas
en la oscuridad de tu solitaria estancia.
(De Libro de precisiones)
Vuelvo hacia adentro, donde siempre he estado,
donde está todo y nada es concreto; donde somos
los mismos.
Vengo a los paisajes fractales del subsuelo,
a rincones sumergidos que se esconden tras paredes
de vísceras y entrañas. Cruzo por
arterias del más frío
y oscuro anonimato: reconozco a un niño que me mira
asustado y a un adolescente arrogante que me increpa,
y quizás
a ese viejo profesor. Las arterias lo son todo,
lo cruzan todo: los cuerpos, las ciudades… Siempre están
en todas partes. Y me
apoyo —al sumergirme— en el osario
que aguanta y da firmeza a mis insomnios.
(De Libro de precisiones)
Cómo poder encontrarte,
en esa inmensa mancha de arena
que es el desierto que te cubre,
entre millones
de granos
intemporales y crudos.
Cómo intentar hallar tu figura.
Desde el último oasis que soñé,
necesito
buscar la senda,
seguir el rastro de las huellas
que de ti dejaste
sobre la inmensa masa de playa sin mar...,
de olas de dunas y arena.
El desierto se hace opaco,
como una incesante oquedad abierta,
una oquedad que se abre eterna
y se desmorona lentamente,
casi de forma
ingrávida.
(De En el desierto)
A Xaverio y a María Caro
Vengo a la región de la materia, al espectro
visible que descubre el
paisaje,
al caos y al equilibrio.
Porque he rasgado el velo
que escondía los matices, que ocultaba
en la forma los distintos colores...
Vuelvo
a la región de la materia.
(De Libro de precisiones)
Te sientes como un ángel caído
desterrado momentáneamente del Edén.
Y
te cobijas en tu jardín,
bajo la fresca sombra de un ciprés
junto al arroyo del transcurrir eterno.
(De En el desierto)
Miguel Ángel Contreras (Guadix, Granada, 1968). Licenciado en Filología Hispánica y con Diploma de Estudios
Avanzados en Estudios Superiores de Filología Española por la Universidad de Granada. Se ha especializado en literatura
del Siglo de Oro y en poesía contemporánea. Profesor de lengua y literatura españolas en Granada. En 2002
apareció su libro Aproximaciones a la poesía de Gregorio Silvestre. Colabora habitualmente en distintas revistas
de literatura. Tiene un libro de poesía en curso de publicación, En el desierto, y se encuentra escribiendo otro
poemario que ha titulado Libro de precisiones.
A
Aurelio Teno
Como un demiurgo que ordena y organiza,
que busca de la piedra la vida,
rastreando
entre los pliegues de la roca
la materia de la carne; que desnudara el mármol
del ropaje aquel que la escondía; que la sacara
a sabiendas
que aun sin respirar perduraría
y él perduraría en ella.
Así fue en sus silencios y en sus gritos,
en las mañanas dormidas y cubiertas
por el sueño aquel de lo terrible.
Titán que busca en la materia
la fuerza inagotable de lo eterno;
pues
si despiertas rodeado de fósiles
y flores de plástico en agosto,
sabrás reconocer entre los huesos
como nace allá
el agua netoniana
de la esencia.
(De Libro de precisiones)