Félix Hangelini: La devastación; la imaginación de la Bestia. Valladolid, Fundación Jorge Guillén, 2006, 62 págs. Premio
de la Academia Castellano-Leonesa de la Poesía 2005, destinado a jóvenes creadores.
Devastación es sinónimo de desolación, destrucción, ruina… todo lo que conduce al caos. Sin embargo, para los antiguos griegos,
la palabra caos no designaba desorden, sino el vacío primordial o el espacio. Después de leer y releer el cuaderno La devastación;
la imaginación de la Bestia, de Félix Hangelini, he entendido que su devastación es más cercana a la de aquellos griegos que a las
interpretaciones erróneas que el idioma le ha dado para transformarla en sinónimo de desorden. En un fragmento del poema pórtico
del libro, “En la carretera de Sóller”, el autor reflexiona sobre esa pérdida-vacío primordial:
a través de curvas cada vez más
cerradas
cada vez más sombrías entre el desfiladero y los cipreses
en la carretera donde vi el primer ciprés y supe distinguirlo
de toda
compañía de la primera palabra para la fuga
aún vamos sobre ruedas como en una carroza
en giros obligatorios la otra parte
de nosotros mismos ha quedado allá arriba…
Extrañamiento, descubrimiento, podrían ser claves que el lector encuentre en una primera lectura. Pero luego, a medida que avance por los caminos y las encrucijadas que Hangelini le va mostrando con sus poemas, irá transformando
esa visión. Ya no sólo encontrará eventos sumarios, sino además sentimientos encontrados y a la vez distantes, locura del ojo
y del alma, ironía de la existencia: Miren cómo me divierto tengo los ojos cerrados / no sé quién está afuera pero seguro lo imagino. (“El
grito”)
El paisaje que Hangelini teje en este cuaderno me recuerda a los cuadros en que los paisajistas románticos intentaron expresar sus
sentimientos, centrando sus sensaciones en lugares específicos y no en el conjunto de la naturaleza. Para pintores como Louis
David o William Turner, el sentimiento nunca puedo ser contrario a la naturaleza, siempre fue coherente con ella.
La devastación; la imaginación de la Bestia se fundamenta en el carácter complejo de la causalidad, en la relación entre distintos eventos, y busca mostrarnos que cualquier hecho insignificante del universo existencial del autor puede desencadenar una ola de otros acontecimientos que alteren su identidad. Lo que pudiera ser límite, aquí es búsqueda.
He leído este poemario con mesurada calma, con suavidad
casi espasmódica, y por eso me atrevería a asegurar que éste es un libro de la pérdida, donde el tiempo va marcado por la desolación,
y la desolación por el paso del amor en sus dos caras opuestas, que son parte de una misma moneda. Si lanzamos esa moneda al aire,
corremos el riesgo de que resbale de nuestra mano y caiga al piso. Si eso ocurre, tal vez ahí podamos comenzar el ejercicio de la
reconstrucción:
estamos aún dentro
sentados frente al mar
no fear no light just breaking the waves
para que el hombre nuevo nos
rescate de la soledad de tantas batallas
o algún ángel enfermo acuda con algún improvisado traje de plumas blancas
a imaginarnos.
(“El ala leve de la felicidad XIII”)
George Riverón (Holguín, Cuba, 1972). Poeta, periodista y fotógrafo. Graduado del Instituto Superior de Arte de
La Habana en Dirección de Cine, Radio y Televisión y de Photo Art Academy, Miami. Ha publicado los poemarios Contra la soledad
de la sombra (1994), El último dios (1997), Los días del perdón (1998), Extraños seres de la culpa (1999) y Escritos invernales (2001). En 2005 apareció Señal de vida , una selección de su obra poética anterior. Es editor de la revista digital La Zorra y el Cuervo(www.lazorrayelcuervo.com). Reside en Miami desde octubre de 2004.
Dijiste eso es un árbol
y en él caben los ángeles
me hiciste una seña que jamás comprendí
como si se tratase de un guiño del mismísimo
Blake
descubriéndonos el mundo sobre un grano de arena generosa
con tu traje de siglo dieciocho y municipio
busqué en el mismo sitio
y quise
ver el árbol y
ángeles encaramados a las copas
todo me parecía demasiado extranjero
decididamente era más fácil
mirar hacia otra
parte
te dije
eso es un tigre
y echaste a correr
como si en medio de la terrible sequía
hubiese hallado pólvora.
De Le Carnaval des animaux
(C. Saint-Säens)
Hay un atolladero de cosas por decir
se agolpan en largas filas interminables donde
sus signos se confunden con
el signo de otro
una gota de ciénaga resbala por el cuello del cisne
y le prohíbe el gimoteo esa sábana blanca
cayendo por su cuerpo
ya no se transformará
en la novia de nieve de la esperanza
ya no será más aquel pájaro cansado
con un poco de fango ahogándole la voz
tras
la cortina fría de un agua inexistente
hay un atolladero de cosas por decir
se agolpan en largas filas interminables donde
sus signos
se confunden con el signo de otro
que chapotea.
Félix Hangelini (La Habana, 1977). Licenciado en Letras por la Universidad de La Habana. Recibió los premios de ensayo
Temas 2000 y Calendario 2002, este último por La construcción de las olas (2003). Primer Finalista del Premio
Internacional Sant Jordi de Poesía 2007 con su libro Restauración de la luz. En la actualidad cursa el doctorado en Teoría
de la Literatura y Literatura Comparada en la Universitat Autónoma de Barcelona. Especializado en el estudio de la poesía, escribe
su tesis doctoral sobre Emily Dickinson. Los poemas que aquí aparecen pertenecen al poemario reseñado.