Ramón Elías Laffita
EN CARNE PROPIA
PARA UN POETA MENOR
MURALLAS
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                        DECIR DEL AGUA / Segundo ciclo / Sexta entrega / Abril de 2008
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Germán Guerra: Logia Humildad.  Foto digial.  Guantánamo, 2007.

He compartido la esperanza con el bufón

la vileza del polvo

con los pies del mendigo

Los dos llevan un paso

como arrastrando la memoria

como arrastrando lo innegable

No existe más vigilia

que la desesperación de estos hombres

ni más desgarradura

que el privilegio de sus ropas

Han puesto en subasta la pobreza

con que ansías la noche

la mano que los clava

sin justificación

ni pacto

Han perdido los años

y la penumbra los acoge

el infierno

la desolación

Dejaron los pies sobre las calles

la memoria

y el rostro

Cuando los veo en su total destierro

la esperanza es otra

Pienso en los ardores del cuerpo

en el sudor que les raja la carne

porque a veces yo también he sido el bufón

porque a veces yo también he sido el mendigo

Las murallas

se han ido apagando delante del poniente

delante de unas manos que dicen adiós

y recuerdan la ausencia

Esa ausencia de ojos interminables

que todo lo percibe:

el barrio

los portones

las balaustradas

esencias del clamor extinto

del visible cansancio

a orillas de la costa

Casas precarias al fondo del camino

y una colina

abriéndose al espacio

a la corriente tempestuosa del mar

Detrás de las murallas

la multitud asedia

el musgo viola la selva de sus límites

Un hombre repara en los sitios de la ciudad

Y mientras alguien lo observa

la memoria es esa espada

donde todo fluye

Hoy llevo navajas en el cuerpo:

no por ser indócil

no por ser una línea fuera de trazo

Hace mucho asimilo trampas como héroe

y dejo que la mansedumbre

entre a la tormenta

al confortable paraíso

No voy a definir el bien del mal

hecha está la frialdad

la sed del que adula

Para muchos soy una bandera hinchada por el aire

yo que siempre he sido demasiado  tonto

yo que nunca he tenido propiedad de nada

Para mí la corrupción es el destino del juego

el fin de cada ciudad

por eso trato de poner disfraz a la tristeza

de no herir con mi felicidad

de no ser tan perfecto

Ahora sirvo de carnada

de  festín

de víctima

como anzuelo sigo en la corriente

Hace mucho

la humildad es una piel de culebra

un pasaporte prohibido

EL MUTILADO

Ahí está: con el paso dolido, delante de los que un día le prometieron resignarse. No sabe si abrirse la cabeza o soltar un quejido. La ciudad lo espera, otros vendrán a llenarle el corazón, a llenar sus manos con cuanta música haya. Conoce las piedras del camino, la ruta por la que llega lumbre al pecho. Cuesta trabajo ver su cara. Se arriesga al sol, a la caída. Las  raíces del día buscan su cuerpo, la torcida nostalgia de sus pies. Sabe que todos partieron, que la resignación es una moneda. Sabe que la ciudad sigue sitiada por los mismos hombres, y que él, sigue ahí. Aferrado a todo, mirando cada minuto del reloj, cada hora dispersa.

Ramón Elías Laffita (1968).  Poeta y narrador.  Tiene publicado los libros  Las Tribulaciones de Adán  (1991), Contaminando las sombras  (1998),  Sueño mágico  (2002) y  Palabras hacia la noche  (2005).  Su obra figura en antologías de Cuba y otros países. Ha sido premiado en varios concursos, entre ellos el certamen internacional Nosside Caribe 2003.  Reside en La Habana, Cuba.