Nació en Guantánamo en 1970 y en esa ciudad cursó la enseñanza primaria. Realizó estudios de nivel superior medio en la Escuela
Provincial J. J. Tejeda, de Santiago de Cuba. Comenzó a pintar y a exponer su obra en 1989 y desde entonces se ha dedicado por
completo a su arte. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Entre sus exposiciones individuales
se destacan Insurrección (1993, Fondo de Bienes Culturales de Guantánamo), Cabildo mágido teatral (1995, Santiago de Cuba) y Guantanamero
(1996, Valencia, España). Su obra ha participado en numerosas muestras colectivas en Cuba, entre las que cabe recordar la
Bienal de Pintura "José Vázquez Pubillones" (1996, Guantánamo), el Salón Territorial Regino E. Boti (1990, 1995, 1996 y 1997, Guantánamo)
y el Salón Bienal UNEAC (1999, Guantánamo). Además, tiene en su haber varias exposiciones realizadas en galerías y
centros de arte de los Estados Unidos: Las Olas Art Center (2004, Fort Lauderdale, FL), Community Council for the Arts (2004,
Kinston, NC), West Tennessee Regional Art Center (2005, Humboldt, TN), Latino Cultural Center (2005, Dallas, TX), Gallery
at City Hall (2006, Providence, RI), G & S Gallery (2006, Miami, FL) y otras. Su obra ha recibido múltiples distinciones, entre
ellas el Primer Premio de Pintura en la Bienal “José Vázquez Pubillones” (1996, Guantánamo) y Mención de Honor en el Salón Bienal
UNEAC (1999, Guantánamo). Reside en su ciudad natal.
En todo regreso de un exiliado al país que lo vio nacer hay siempre un esplendor épico, una parte del gesto mortal de Ulises cuando
vuelve a Ítaca para tocar las paredes de su sueño. No hay tiempo, no lo hubo nunca, o hay en su lugar muchos tiempos que desaparecen
en ese instante supremo. Ese momento en que un perro antiguo reconoce el olor y el paso de quien lo alimentó, la piel y la mirada
de quien lo acarició muchos años atrás. Cuando ese hermoso animal se acerca a Ulises, se sella y se explica el intangible misterio
de la escapatoria y el retorno. Esa mirada que el héroe (y todo exiliado es en cierta medida un héroe) vuelve a poner sobre
las cosas de su sitio originario, tras recorridos azarosos —y en su mayor parte indescifrables— por los laberintos del planeta, es
la misma mirada que recorre con pavor y júbilo las fotos de mi amigo Germán Guerra, poeta que traslada a la medida de los lentes fotográficos
el rigor y la ansiosa precisión que pone en la construcción de sus impecables versos. Al mirar estas imágenes, que el poeta
tomó recientemente con ecuanimidad y respeto, con desconcierto y sosiego, nos vuelve a recorrer ese viejo estremecimiento que se apoderó
del luchador homérico al reencontrar su tierra abandonada. En esa emoción está la duda (no sabe si podrá recuperar a la sutil
Penélope) y también la sospecha, la premonición de que tendrá que derribar a los arteros pretendientes.
Reinaldo García Ramos
Sobre las fotos de un amigo
En abril de 2006, en un dossier sobre Poesía de la frontera, nuestra revista presentó una muestra de la obra de varios poetas y artistas
visuales de la zona limítrofe entre México y los Estados Unidos, compilada por Renée Acosta, Héctor Contreras López y Jesús
J. Barquet. En nuestra próxima entrega, que saldrá en julio de 2008, nos proponemos continuar esa tarea con un nuevo
dossier, Poesía de la frontera / Segunda parte, el cual tendrá propósitos análogos, buscando explorar otros ángulos. Aspiramos
a reflejar así la actividad poética y artística que ocurre sin cesar en esa región, donde hay un intercambio necesario, a veces
dramático, entre las culturas anglosajona, indígena e hispano-mexicana, y entre los idiomas español e inglés. En el fluir
de aguas y corrientes misteriosas que conviven en esos panoramas fronterizos navegará nuestra próxima edición, la cual contará con
traducciones al español de los poetas que escriben en inglés y con un estudio introductorio. Dejamos algunos datos sin revelar,
para no disminuir la sorpresa.